Es la pena máxima con la que se sanciona cualquier falta producida dentro del área propia, sea intencionalmente, o involuntariamente pero impidiendo la consecución de un gol.

El lanzador se coloca detrás de un punto situado a 7 yardas frente a la portería y, sin golpear, empuja o levanta la pelota disparando hacia portería; el portero intenta interceptarla con su equipo de protección, o bien con el palo. De nuevo, el hockey vuelve a mostrar su carácter asimétrico: el portero tiene el palo en su mano derecha y un guante en la izquierda. En particular, al portero le está permitido detener la pelota con el guante.